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domingo, 6 de marzo de 2016
domingo, 5 de abril de 2015
APORTACIONES TEÓRICAS AL TRASTORNO OBSESIVO TOC
Toda obsesión
siempre va unida a un estado emotivo. Puede incluso persistir inalterado el
estado emocional e ir cambiando la idea obsesiva a él asociada. Dudas,
escrúpulo, agresividad, pueden mantenerse constante e ir variando de persona,
idea o situación. Cuando estudiamos los antecedentes de un paciente obsesivo,
hallamos una idea original y que después ha sido sustituida por otras. Todas
las ideas, pensamientos obsesivos posteriores guardan algún carácter común con
la idea original y en todos hallamos un hechos que de una manera u otra guardan
relación con impresiones tempranas de la vida sexual de la persona, que bien
puede querer hacerlas desaparecer por calificarlas de penosas o bien por haber
experimentado un goce demás con respecto a la misma. Lo cierto es que todo
trastorno obsesivo guarda relación con fragmentos de la sexualidad infantil que
no han logrado pasar a un estadio de madurez. El mecanismo obsesivo consiste en
“despistar a la conciencia” del fragmento sexual reprimido pero que pulsa por
manifestarse en la conciencia. Podríamos decirlo como una persona que se “ha
quedado pegada” a un fragmento del desarrollo o conocimiento de su vida sexual
y del cual no logra separarse, bien por haber gozado de ello o bien por haber
quedado inconcluso su descubrimiento. De ahí se debe el carácter absurdo de las
obsesiones y el desgaste de energía que hace una parte de la conciencia por
mantener alejada la representación sexual intolerable para la conciencia. Hecho
en sí que hace al sujeto mantener la conciencia ocupada en representaciones que
quitan la energía al sujeto y a las cuales puede unirse un afecto desagradable
como el de la angustia. La misión de la obsesión como mecanismo mental que
funciona en la conciencia se considera como un acto de defensa del yo contra la
idea inconciliable. El repetir un acto, llevarlo a cabo durante horas, etc, no
deja de ser un mecanismo para mantener a la conciencia ocupada y que el
contenido sexual inconsciente no acceda a la conciencia. Cuanto mayor es la
intensidad del impulso sexual reprimido mayor es el síntoma obsesivo y mayor es
el esfuerzo de la parte inconsciente de la conciencia para que no deje huella. Sin
embargo, mientras que la representación sexual queda expulsada de la
conciencia, no es así con el estado emotivo asociado, que no puede ser
reprimido y que se experimenta como una descarga inconsciente sobre la
conciencia. Normalmente puede ser miedo, angustia, terror, ansiedad, duda,
incertidumbre. Son estado emocionales que también sirven para enmascarar la
prominencia del impulso sexual que quiere acceder a la conciencia. Experimenta
miedo o terror para no experimentar el deseo sexual. Por un lado, el afecto y
por otro la representación obsesiva sirven para tachar o impedir el
descubrimiento de un deseo sexual reprimido intolerable para la conciencia.
martes, 3 de marzo de 2015
¿ES POSIBLE VOLVERSE LOCO CON EL TOC? (2)
Entre el esfuerzo de voluntad del
paciente, que consigue reprimir la representación sexual inaceptable y la
aparición obsesiva que por poco intensa que sea siempre va provista de un
afecto incomprensiblemente intenso, se abre una laguna. La separación de la
representación sexual de su afecto y el enlace del mismo con otra idea adecuada
pero no intolerable, son procesos que se desarrollan sin que la conciencia
tenga noticia de ellos. También puede producirse que una representación sexual
intolerable y su enlace a una representación obsesiva de carácter penoso. Este
tipo de obsesiones, suponen una defensa continuada contra representaciones
sexuales distintas, que de manera incesante tienden a emerger a la conciencia.
Los pacientes suelen ocultar este tipo de representaciones obsesivas cuando
tienen conciencia de su carácter sexual y suelen manifestar angustia o
determinados impulsos a llevarlas a cabo.
El afecto o sentimiento que suele ir
asociado a la representación sexual, puede ligarse como energía libre a
cualquier representación por absurda que parezca. Por ejemplo, la angustia que
queda libre y cuyo origen sexual no debe ser recordada, se enlaza a fobias
comunes a otras personas, a animales, oscuridad o cosas que bajo ningún
concepto podrían ser relacionadas con algo sexual. Hay una ventaja que obtiene
“el yo” eligiendo para la defensa el camino de la “transposición del afecto”.
El afecto bajo el cual ha padecido “el yo” permanece intacto con la sola
diferencia de que la representación sexual intolerable queda excluida del
recuerdo.
Ejemplo. Una muchacha padece de reproches
obsesivos. Cuando lee el periódico, lee haberse descubierto una falsificación
de moneda o un crimen cuyo autor se ignora, piensa enseguida estar implicada en
la falsificación, o se pregunta con angustia si no habrá sido ella la asesina,
dándose cuenta, sin embargo, de lo absurdo de tales imaginaciones. Durante
algún tiempo tal conciencia de culpabilidad adquirió tal dominio sobre ella que
llegó ahogar su juicio crítico,
llevándola a acusarse ante sus familiares y su médico de haber cometido
realmente semejantes delitos. Un penetrante interrogatorio descubrió el origen
de su conciencia de culpabilidad. Excitada por una sensación voluptuosa,
casualmente experimentada y arrastrada por los consejos de una amiga suya,
había comenzado a masturbarse y venía practicándolo desde varios años atrás
pero reprochándoselo debido a su fuerte moral. La paciente se curó después de
alguno meses de tratamiento. ( continuará)
domingo, 12 de octubre de 2014
LA MUERTE DEL PADRE PARA EL OBSESIVO (primera parte)
El
complejo de Edipo es una situación vivencial que adquiere la característica de
estructura mental y que acompañará a la persona desde el nacimiento hasta su
muerte. El bebe, nada mas nacer necesita de la figura materna para poder vivir.
Esta dependencia extrema del niño hacia la madre crea un vínculo de unión
indisoluble y genera a su vez la llamada deuda simbólica. El sentimiento de
amor, posesión y dependencia que genera la vinculación del niño a la madre hace
que cualquier situación o persona que interrumpa dicho vínculo adquirirá para
el niño la figura de rival. Para el obsesivo, la vinculación a la madre no deja
de ser tan edípica como la de cualquier otra persona. Lo que diferencia al
obsesivo es la relación inconsciente que mantiene con la figura paterna. El
obsesivo vive asediado por sus propios reproches y por un sentimiento de culpa
inconsciente que le hace ser víctima de la crueldad del superyó, entendiendo
como tal a una parte de su propio psiquismo que se encarga de torturarle y
hacerle parecer una mala persona que debe ser castigada de manera permanente.
De ahí que las variantes del obsesivo sean infinitas, ya que puede considerarse
no merecedor del amor, del sexo, del dinero, del trabajo, de la felicidad, de
las amistad, de la familia, etc… Y su “ no sentirse merecedor de cosas buenas”
es donde su complejo de culpabilidad encuentra su penitencia, por lo tanto su
calma. ¿de qué se siente tan culpable el obsesivo? De un delito que no ha
cometido pero que desde siempre fantaseó y es el de la aniquilación del padre.
El
obsesivo de manera inconsciente padece del miedo y temor al castigo paterno. En
su inconsciente, la figura de un padre aterrador, castrador que va a hacer uso
de su fuerza para aniquilarlo, hace que el obsesivo viva siempre al amparo de
padecer las consecuencias de dicha transgresión. Siendo así que el obsesivo
espera dos muertes: la del padre y la de él mismo.(continuará)
domingo, 14 de septiembre de 2014
MECANISMOS PSIQUICOS DE LAS OBSESIONES ( continuación )
Otra característica de los pacientes obsesivos es que son
supersticiosos, pero se trata de una superstición que nada tiene que ver con
las típicas supersticiones, sino que son consecuencia de su pensamiento
obsesivo. Cuando se encuentran bajo el
domino de una obsesión, se les ocurre por ejemplo, toda clase de accidentes a
los seres queridos que apoyan su convicción supersticiosa. Como el paciente que
no tenía miedo al número 13, pero creía en los presagios y en los sueños
proféticos, tropezaba con las personas cuando justo esta pensando en ellas. Una
vez salió de viaje con la convicción de que no volvería vivo a su casa. Pese a
esto también reconocía que esto le ocurría con cosas sin importancia pues
cuando se trató de hechos importantes en su vida siempre fue por sorpresa y no
hubo presagios, por ejemplo, la muerte del padre. Pero entender esto no
modificaba que eso le aconteciera. El psicoanálisis mostró a este paciente, que
la supersticiones que le acontecían él mismo colaboraba en la fabricación de
las mismas, mediante los olvidos, la lectura ingenua, etc… El paciente recuerda
que su madre cuando trataba de fijar una fecha de algo futuro, solía decir: “
tal dia o tal otro no podré, porque tendré que guardar cama”. Y en efecto,
siempre pasaba acostada tales fechas.
Otra característica de estos sujetos es la necesidad de la
inseguridad o de la duda. La necesidad de inseguridad es uno de los métodos que
la neurosis emplea para extraer al obsesivo de la realidad y aislarle del
mundo. Todo su esfuerzo es por
Evadir cualquier seguridad y poder permanecer en la duda. Por eso
odian especialmente los relojes, en tanto no permiten la duda. Los obsesivos
eluden toda aquellas informaciones que pudieran llevarle a una solución del
conflicto. Con su inseguridad se adhiere a aquellos temas en que la inseguridad
es generalmente humana y en los cuales todos permanecemos necesariamente
expuestos a la duda. Tales temas son, ante todo, la paternidad, la duración de
la vida, la supervivencia en el más allá y la memoria a la que solemos dar fe
sin nada que garantice su exactitud. La cuestión con el padre que todo obsesivo
varón tiene es para evitar el orden de generaciones, para evitar ser un mortal
entre otros mortales, ser un eslabón de la cadena de generaciones. Vive como un
muerto, sin deseos, para protegerse de la muerte. Los neuróticos obsesivos
utilizan la inseguridad de la memoria para la producción de síntomas. En cuanto
al poder que atribuyen a sus ideas y sentimientos, aunque se pueden considerar
como un delirio, sin embargo todos los neuróticos obsesivos parecen tener ese
convencimiento. Preguntado al obsesivo por tal convencimiento, lo refiere a
hechos acontecidos en su vida. Como el paciente aquel que intentaba ocupar en
el hospital una habitación en la cuya ya había estado y que le facilitaba las
relaciones con una de las enfermeras, le dijeron que esta ocupada por un
anciano. Inmediatamente pensó: ojala le parta un rayo.!! Quince días después
despertó con la sensación de que tenía cerca de sí un cadáver y al levantarse
supo que aquella noche había muerto el anciano. Otro recuerdo que corroboraba
el supuesto poder de su pensamiento, se refería a una muchacha mayor que él ,
que habiéndosele declarado, le preguntó si la podría querer un poco, a lo cuál
él la respondió negativamente. Poco después la muchacha se tiró por el balcón y
el se reprochaba haber sido tan huraño,
pensando que habría estado en sus manos haber alargado la vida de
aquella muchacha. Desde entonces, el poder de su amor y su odio tenía una razón
de ser para él. Podemos decir que estaba en juego su preocupación por la muerte
y en cuanto a su odio, no es que omnipotente pero de él provenían muchas de sus
ideas obsesivas. Por no poder pensar la mortalidad del padre no podía dejar de
desear su muerte, incluso cuando el padre ya había muerto. Este paciente
mantenía una relación peculiarísima en relación a la muerte. Condolía
cordialmente todas las muerte, iba a todos los entierros e incluso mataba en su
fantasía a sus conocidos para condolerse con los sobrevivientes. Freud subraya
los rasgos obsesivos del comportamiento del sujeto religioso, donde tanto en el
obsesivo como en el religioso lo que les mueve a realizar los rituales es
inconsciente a ellos. Los motivos que impulsan a la práctica religiosa son desconocidos
para los creyentes, como los actos obsesivos lo son para los neuróticos.
domingo, 7 de septiembre de 2014
¿QUÉ TIENE QUE VER EL PADRE EN LOS SÍNTOMAS OBSESIVOS?
Las bases sobre las cuales se fundamenta
la neurosis obsesiva-toc- están establecidas sobre la importancia del nombre
del padre, también llamado complejo paterno o metáfora paterna y la relación
del toquiano con su deseo. Al comienzo de las investigaciones y ante los
relatos de los pacientes, se pensó que había existido un trauma sexual
realmente acontecido, al cual el paciente de alguna manera se había quedado
fijado por la excitación sexual que conllevó dicha percepción de la sexualidad.
Según se avanzó en los estudios de la neurosis obsesiva, la escena sexual que
pudo ser vista o fantaseada, es la escena de la copulación de los padres. La confusión entre el goce y la violencia del
coito de los padres es una percepción de la sexualidad que produce una excitación
del orden del reproche en el obsesivo. Nos dice Freud ya en 1986 que la
representaciones obsesiva (ideas, imágenes, pensamientos) son reproches
transformados, resultado de una transación entre las ideas reprimidas y las
ideas represoras que retornan y se refieren a actos sexuales ejecutados con
placer en la niñez, pero esto, aunque
forma parte de los elementos que integra, no da cuenta de que los recuerdos
reactivos y los autoreproches de ellos derivados sean inconscientes, en tanto
lo que se hace consciente como ideas o afectos obsesivos son resultado de una
transación entre las ideas reprimidas y las ideas represoras. Es por eso, que
preferimos hablar de pensamientos obsesivos. En cuanto a la defensa secundaria
que el sujeto se desarrolla contra la representaciones obsesivas que han
penetrado en su conciencia, surgen productos que denominamos como “delirios”.
Lo importante entonces es que las ideas obsesivas al igual que los sueños, han
sufrido una deformación.
Denominamos “deformación elíptica” a la
deformación más característica y propia del pensamiento obsesivo.
Ejemplos: “Si me caso con la mujer a la
que amo, le sucederá a mi padre una desgracia.” “ si haces una vez más el coito
o te masturbas le sucederá algo a tu hermano pequeño ( morirá)”. Este tipo de deformación suele ir acompañado
de la duda desplazada. En un ejemplo, donde una mujer acompañada de su marido
entra en una tienda de compras mientras que su marido decide ir a una tienda de
anticuarios. La mujer, compró entre otras cosas, un peine y mientras esperaba a
su marido, demasiado tiempo para ella, le asaltó la idea obsesiva de que ese
peine lo tenía desde siempre. En realidad ella quería decir, si he de creer que
no has estado mas que en la tienda del anticuario, también puedo pensar que
poseo hace ya muchos años este peine que acabo de comprar. Es decir, se trata
de la ironía del obsesivo, pero la duda de la mujer dependía de sus celos
inconscientes. (continuará)
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