domingo, 6 de marzo de 2011

¿ QUE SIGNIFICAN LOS PENSAMIENTOS HOMOSEXUALES EN EL TOC?

Es muy frencuente la aparición de pensamientos y deseos homosexuales en las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo. Como bien ha demostrado el psicoanálisis, el toc, tiene su origen en la relación ambivalente de amor y odio que el niño siente hacia las figuras del padre y de la madre. Es importante a la hora de valorar un caso de toc, el análisis de dicha relación y podemos llegamos a varias conclusiones sobre dichos pensamientos homosexuales: son hacia la figura del padre o de la madre. La aparición de pensamientos agresivos en el toc, guardan relación con la ambivalencia de la relación del niño con sus padres. Al padre y a la madre, se los ama pero también se los odia. Este amor y este odio, tienen su origen en los llamados celos infantiles. El niño, previamente enamorado de la madre, tiene celos del padre y es normal que desee su desaparición. A la niña le pasa lo mismo, enamorada del padre, desea la desaparición de la madre. El toc, suele ir acompañado de una moral rígida que vigila los pensamientos del sujeto. La agresividad está mal vista por dicha moral y frente a dichos pensamientos agresivos, el sujeto tiene pensamientos de autocastigo, de ahi, que cuando una persona con toc piensa en matar a un familiar con un cuchillo, acto seguido piensa en suicidarse o matarse a sí mismo por tener semejante pensamientos de violencia hacia la figura del padre, madre o hermanos. Cuando no aparecen dichos sentimientos de agresividad, es porque están sublimados pero en calidad de fantasías homosexuales: la niña en vez de matar a la madre, origen de sus celos, se identifica a ella, quiere ser como ella y de esta manera siendo como ella, no tiene que eliminarla y asi, amar en su inconsciente a su padre. El niño, al darse cuenta que no puede eliminar a su padre, frente al miedo de una venganza por parte del mismo tiene pensamientos homosexuales hacia el padre: le ama, y de esta manera puede permanecer a su lado sin tener que elminarlo ni tener que sufrir las violentas repercusiones que el padre ejercería sobre el hijo si este diera muestras violentas hacia él. Entonces, los pensamientos homosexuales dentro del toc, no dejan de ser manifestaciones amorosas identificativas hacia el padre y la madre pero inconscientes.

lunes, 24 de enero de 2011

¿ POR QUÉ REPITE EL OBSESIVO ?

Uno de los síntomas del obsesivo es la repetición de actos, palabras, pensamientos y situaciones. El psicoanálisis aconseja ser prudente y nunca interpretar lo manifiesto como una verdad, ya que los síntomas que muestra el obsesivo no dejan de ser una máscara que hay que quitar para comprender el verdadero sentido del síntoma. Repetir es una cualidad del aparato psíquico, de manera que el obsesivo repite lo que no puede recordar pero lo vive bajo el mecanismo de la repetición que no deja de ser una manera más de recordar. En el toc, hay que investigar en la infancia del sujeto pues en su relación con su familia y consigo mismo, se halla la clave de sus síntomas. Nunca debemos olvidar que el toc es un gran baile de máscaras donde a veces no se esconde nada bello y de ahí el reparo a descubrir los verdaderos deseos inconscientes que existen en el obsesivo.

domingo, 9 de enero de 2011

UN CASO DE TOC CURADO CON PSICOANALISIS

En el último Congreso de Psicoanálisis y Medicina que tuvo lugar en Madrid en Octubre del 2008 se presentó el caso de un jóven de 21 años, que presentaba síntomas de toc. Sus rituales con la limpieza le hacían perder mucho tiempo, de manera que para salir a estudiar tenía que levantarse a las 5 de la mañana para poder llegar a las 9 a la universidad. Así mismo tenía fantasías de contagio e iba con guantes siempre, tanto en verano como en invierno. Su sexualidad era masturbatoria con fuertes sentimientos de culpabilidad. Aunque tenía fantasías con mujeres dudaba de su sexualidad y se atormentaba con la idea de ser homosexual. La relación con sus padres era mala y tenía un fuerte complejo de celos y envidia hacia la su hermana, un año menor que él y con la que tuvo una buena relación hasta el comienzo de la pubertad. A la entrevista llegó acompañado por sus padres. La madre era una mujer de carácter fuerte y dominante, mientras que el padre era todo lo contrario. Analizado el caso, se pudo comprobar que el paciente padecía de exceso de madre y carencia de padre, es decir, la figura de su padre era inexistente para él y de aquí provenía el origen del toc. En el inconsciente del paciente, se descubrió fuertes sentimientos de hostilidad hacia el padre, a quien desde pequeño, el paciente dominaba tal como hacia la propia madre. Así mismo se descubrió que el paciente presentaba deseos sexuales inconscientes y reprimidos hacia la hermana y una identificación pasiva al padre con respecto a la madre. El tratamiento duró dos años, siendo visto el paciente dos y tres veces por semana. Los síntomas desaparecieron totalmente cuando se descubrió que todos sus síntomas eran una máscara para ocultar el deseo inconsciente sexual que padecía hacia la hermana y hacia la madre, junto a hostiles deseos hacia la figura del padre por su forma de ser tan sumisa. Una vez separada su libido sexual de las personas de su familia, el tratamiento psicoanalítico permitió una reorientación de sus impulsos sexuales hacia el exterior familiar. Actualmente el paciente terminó su carrera, trabaja y lleva una vida sexual sana con su novia actual.

domingo, 26 de diciembre de 2010

MADRES QUE SE OPONEN A LA CURACION DE HIJOS CON TOC

A lo largo de todos mis años de experiencia profesional clínica, encontré en un número considerable de pacientes con toc, madres que reforzaban y alimentaban de manera inconsciente la enfermedad de sus propios hijos. En algunos casos, madres viudas o separadas, llegan a fomentar la enfermedad de sus hijos por temor a la soledad futura. En otros casos, tuve ocasión de comprobar cómo algunas madres retiraban a sus hijos del tratamiento psicoanalítico porque comenzaban a mejorar. Me llegaron a decir: " Doctor, a ver si el chico se cura y le quitan la pensión." Por entonces hablábamos en pesetas y el caso era un jóven de 25 años, con toda su vida laboral por delante que por consejo materno, decidió medicarse y terminó enfermando hasta el límite de ser la propia madre quien solicitó una pensión de incapacidad de treinta mil pesetas para su pobre hijo, con el que dormía todas las noches en su propia cama. ¿Perder treinta mil pesetas le pareció mucho a la madre o era el temor a quedarse sola sin su hijo?. Otro caso era el de un chico también jóven de 27 años que cada vez que sentía miedo, echaba al padre de la cama y se acostaba a dormir con la madre que lo abrazaba. Cada vez que sucedía esta escena, al día siguiente tenían que ingresar al chaval preso de una " extraña excitación". No hace falta para ser muy inteligente para darse cuenta que la excitación era sexual y que la locura provenía por el deseo sexual inconsciente del paciente hacia su madre. Cuando le dí indicaciones a los padres de no acceder a los deseos del hijo de intercambiar los roles cada vez que tuviera miedo, la propia madre me dijo que le daba mucha pena ver con miedo a su hijo y que no lo iba a hacer. No volvieron a tratamiento y supongo que el futuro de este jóven no habrá sido muy halagüeño. En todos los pacientes con toc- y esto lo recalco sobre todo, para los incrédulos de la efectividad de la terapia psicoanalítica- se debe buscar la relación entre el origen de la enfermedad y la relación con la sexualidad infantil familiar. En el paciente con toc, hubo un demás, una explicación inadecuada, una participación en algo prohibido que fue lo que originó la enfermedad y es lo que el psicoanálisis trata de reconstruir, un fragmento olvidado de la infancia del paciente que supone la piedra angular de la solución de su problema.

lunes, 29 de noviembre de 2010

EL DISFRAZ DEL OBSESIVO. LO QUE NO QUIERE VER

Una obsesión es una idea o un pensamiento fijo que se impone en la conciencia e impide pensar en otra cosa que no sea el propio pensamiento obsesivo. Si tuviéramos que definir un trastorno obsesivo, podríamos decir que es un juego de máscaras donde nunca nada es lo que parece. Las obsesiones tienen la misma estructura que los sueños, lo cual significa que deben ser descifradas porque detrás de una obsesión, siempre hay una verdad que perturba al obsesivo. El obsesivo vive dentro de un laberinto porque lo que no quiere es encontrarse afuera, con el mundo, ya que todo encuentro con el mundo, supone un adaptarse, un modificarse, un ser diferente y lo que el obsesivo no quiere saber es de las diferencias. Vive bajo el lema de la inmortalidad, de lo perdurable, de lo que siempre es igual a sí mismo, de ahí que el obsesivo no quiera cambiar. Cambiar significaría para él separarse de sí mismo, de su identidad infantil, que es sobre la cual se ha construido su vida, su sexualidad. El obsesivo si de algo tiene miedo, es de sus propios deseos, de los cuales, nunca quiere saber nada, pero el deseo, como los caminos del señor, siempre son inescrutables y lo que se contiene o se reprime, siempre acaba apareciendo por cualquier otro lado y esa es la tarea del obsesivo, que nada de lo que le perturba aparezca, que nada de sus deseos accedan a su conciencia, porque si de algo se acusa el obsesivo es de su extremada moralidad. NO existe nadie mas moral y más rígido que el obsesivo, que no se permite ningún tipo de goce, ningún tipo de bienestar o placer, porque para él todo placer conlleva un riesgo: de que le guste y como todo lo ritualiza, tiene temor a que el goce lo esclavice y de ahí su sufrimiento, su negación, la no aceptación de su pulsión, la no aceptación de su propia humanidad que por humano, le condena a un fin, a las diferencias que existen entre él y el mundo. Todo un baile de máscaras para no ver la verdad, lo intolerable de la verdad humana.

lunes, 1 de noviembre de 2010

UN CASO DE TOC DE FREUD ( 2ª parte )

(…) Ante todo, es evidente que la enferma se identifica con su marido y reproduce su conducta durante la noche de bodas, imitando su paso de una habitación a otra. Para que tal identificación sea correcta habremos además de admitir que reemplaza el lecho y las sábanas por la mesa y el tapiz que la cubre. Todo parece demostrar que el acto obsesivo de esta enferma posee un sentido, constituyendo una representación y una repetición de la escena anteriormente descrita. El hecho de hacer venir a la criada y atraer su atención sobre la roja mancha, contrariamente a los deseos del marido después del desgraciado intento de simulación. De este modo se conduce la paciente- siempre en representación de su marido- como si no tuviera que temer la entrada de la doncella dado que la mancha cae sobre el lugar debido. Vemos que no se contenta con reproducir la escena real, sino que la ha continuando y corregido, perfeccionándola. Pero al hacer así rectifica también aquel otro penoso accidente que obligó al marido a recurrir a la tinta roja: esto es, a su total impotencia. De todo eso habremos de deducir que el acto obsesivo de nuestra enferma presenta el siguiente sentido: “ Mi marido no tenía por qué avergonzarse ante nadie, pues no era impotente”. El deseo que encierra esta idea es presentado por la enferma como realizado en un acto obsesivo, análogamente a como sucede en los sueños ( que siempre son una realización de deseos ) y obedece a la tendencia de la buena señora a rehabilitar a su esposo.