sábado, 14 de mayo de 2011

¿ HOMOSEXUALIDAD ACTIVA ?

Decir que el homosexual o el heterosexual nace es simplicar muchos las cosas. Es lo mismo que decir lo que decían en la Edad Media cuando algo no se comprendía: son cosas de Dios.


La sexualidad tanto en el hombre como en la mujer atraviesa unos pasos dentro de su desarrollo que permite el acceso a la heterosexualidad o la homosexualidad. Sin embargo muchos homosexuales viven su sexualidad con culpa y muchos heterosexuales mantienen una forma de ser inmadura.

Estudios psicoanalíticos nos avalan que lo que muchos hombre y mujeres no pueden superar es la relación de amor y odio que tienen hacia la figura paterna y materna. La llamada " violencia de género " no hay que llamarla así pues es violencia amorosa. El hombre maltrata a la mujer por desplazamiento: como en su infancia no toleró la infidelidad de su madre con su padre, el odio y el rencor que le queda hacia la figura de su madre la desplaza a su pareja. De manera que el hombre violento no deja de ser mas que un niño que siempre odió a su madre por haberse acostado con su padre.

Mujeres que se identifican con la figura de la madre y buscan un patrón de hombres igual que el padre. En los llamados " homosexuales activos " se ha podido investigar que todos ellos tuvieron una relación odiosa con el padre y con la madre. Su actitud activa no deja de ser una doble identificación: por un lado con la figura del padre y hallan en el homosexual pasivo un sucedáneo de la figura materna o de la mujer. Cuando la relación con el padre fué odiosa, el homosexual activo desplaza sobre el homosexual pasivo todo el odio y la rabia que sentía hacia la figura del padre. Como hemos estudiado, la neurosis que podemos encontrar tanto en la heterosexualidad como en la homosexulidad no dejan de ser mas que desplazamiento sexuales y afectivos del niño hacia la figura del padre y de la madre.

lunes, 11 de abril de 2011

RIVALIDAD MASCULINA Y PENSAMIENTOS HOMOSEXUALES

El desarrollo emocional del niño, pasa por el llamado Complejo de Edipo. Dicho complejo lo padecen los niños y las niñas y es el fundamento de lo que serán las futuras relaciones de pareja y personales. Su resolución pasa por diferentes fases. En un primer momento, tanto el varoncito como la hembra, la ligazón afectiva es con la madre. Una vez que el infante se da cuenta que la figura del padre guarda relación con él y con la madre, aparecen los celos, que serán el fundamento de la agresividad, del odio y de las tendencias tanto sádicas como masoquistas. Los celos en el varón hacia el padre se producen cuando reclama la atención de la madre y esta no acude inmediatamente a la llamada, bien porque está con el padre o bien porque algo le ocupa. Esto hace que el niño tenga hostilidad hacia la madre y odio y agresividad hacia todo aquello que a la misma le quita la atención sobre él mismo. El padre, es por tanto la figura mas conflictiva para el niño varón, porque con el tiempo, se da cuenta que hay algo de la madre que le está reservado exclusivamente al padre. Ante este hecho, al niño no le quedan mas que dos soluciones: o aceptar al padre o rechazarlo. Aceptarlo supone un orden de civilización, pues de esta manera al aceptar la pertenencia de la madre al padre, a él le queda abierto el mundo de la heterosexualidad. Sin embargo, cuando el niño rechaza al padre y no acepta la relación con la madre, nos encontraremos en el futuro a un varón que compite con los hombre, rivaliza con los mismos y hasta muestra rasgos de hostilidad y agresividad hacia los mismos. Y con respecto a la mujer adaptará una modalidad negativa: las despreciará porque toda mujer le recordará la infidelidad de su madre con su padre. Lo bueno que tiene el psicoanálisis es que desde la edad adulta se puede reconstruir esta situación del pasado y poner a favor del mundo, de los hombres y de las mujeres. En la renuncia al Complejo de Edipo, se encuentra la civilización. El paciente masculino con toc, padece de un fuerte odio hacia el padre. Cuando dicho odio es conscientes, nos encontramos una fuerte rivalidad y oposición del hijo frente al padre. Cuando el niño tiene miedo o temor al padre, disfraza el odio y la hostilidad con una actitud amable y cercana, rondante con la homosexualidad pero inconscientemente, siente odio y desprecio hacia la figura del hombre. De ahí que muchos pacientes con toc, tengan pensamientos homosexuales: significan la confirmación de sentimientos odiosos y agresivos hacia el padre pero disfrazados bajo una actitud pasiva hacia el mismo.




domingo, 6 de marzo de 2011

¿ QUE SIGNIFICAN LOS PENSAMIENTOS HOMOSEXUALES EN EL TOC?

Es muy frencuente la aparición de pensamientos y deseos homosexuales en las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo. Como bien ha demostrado el psicoanálisis, el toc, tiene su origen en la relación ambivalente de amor y odio que el niño siente hacia las figuras del padre y de la madre. Es importante a la hora de valorar un caso de toc, el análisis de dicha relación y podemos llegamos a varias conclusiones sobre dichos pensamientos homosexuales: son hacia la figura del padre o de la madre. La aparición de pensamientos agresivos en el toc, guardan relación con la ambivalencia de la relación del niño con sus padres. Al padre y a la madre, se los ama pero también se los odia. Este amor y este odio, tienen su origen en los llamados celos infantiles. El niño, previamente enamorado de la madre, tiene celos del padre y es normal que desee su desaparición. A la niña le pasa lo mismo, enamorada del padre, desea la desaparición de la madre. El toc, suele ir acompañado de una moral rígida que vigila los pensamientos del sujeto. La agresividad está mal vista por dicha moral y frente a dichos pensamientos agresivos, el sujeto tiene pensamientos de autocastigo, de ahi, que cuando una persona con toc piensa en matar a un familiar con un cuchillo, acto seguido piensa en suicidarse o matarse a sí mismo por tener semejante pensamientos de violencia hacia la figura del padre, madre o hermanos. Cuando no aparecen dichos sentimientos de agresividad, es porque están sublimados pero en calidad de fantasías homosexuales: la niña en vez de matar a la madre, origen de sus celos, se identifica a ella, quiere ser como ella y de esta manera siendo como ella, no tiene que eliminarla y asi, amar en su inconsciente a su padre. El niño, al darse cuenta que no puede eliminar a su padre, frente al miedo de una venganza por parte del mismo tiene pensamientos homosexuales hacia el padre: le ama, y de esta manera puede permanecer a su lado sin tener que elminarlo ni tener que sufrir las violentas repercusiones que el padre ejercería sobre el hijo si este diera muestras violentas hacia él. Entonces, los pensamientos homosexuales dentro del toc, no dejan de ser manifestaciones amorosas identificativas hacia el padre y la madre pero inconscientes.

lunes, 24 de enero de 2011

¿ POR QUÉ REPITE EL OBSESIVO ?

Uno de los síntomas del obsesivo es la repetición de actos, palabras, pensamientos y situaciones. El psicoanálisis aconseja ser prudente y nunca interpretar lo manifiesto como una verdad, ya que los síntomas que muestra el obsesivo no dejan de ser una máscara que hay que quitar para comprender el verdadero sentido del síntoma. Repetir es una cualidad del aparato psíquico, de manera que el obsesivo repite lo que no puede recordar pero lo vive bajo el mecanismo de la repetición que no deja de ser una manera más de recordar. En el toc, hay que investigar en la infancia del sujeto pues en su relación con su familia y consigo mismo, se halla la clave de sus síntomas. Nunca debemos olvidar que el toc es un gran baile de máscaras donde a veces no se esconde nada bello y de ahí el reparo a descubrir los verdaderos deseos inconscientes que existen en el obsesivo.

domingo, 9 de enero de 2011

UN CASO DE TOC CURADO CON PSICOANALISIS

En el último Congreso de Psicoanálisis y Medicina que tuvo lugar en Madrid en Octubre del 2008 se presentó el caso de un jóven de 21 años, que presentaba síntomas de toc. Sus rituales con la limpieza le hacían perder mucho tiempo, de manera que para salir a estudiar tenía que levantarse a las 5 de la mañana para poder llegar a las 9 a la universidad. Así mismo tenía fantasías de contagio e iba con guantes siempre, tanto en verano como en invierno. Su sexualidad era masturbatoria con fuertes sentimientos de culpabilidad. Aunque tenía fantasías con mujeres dudaba de su sexualidad y se atormentaba con la idea de ser homosexual. La relación con sus padres era mala y tenía un fuerte complejo de celos y envidia hacia la su hermana, un año menor que él y con la que tuvo una buena relación hasta el comienzo de la pubertad. A la entrevista llegó acompañado por sus padres. La madre era una mujer de carácter fuerte y dominante, mientras que el padre era todo lo contrario. Analizado el caso, se pudo comprobar que el paciente padecía de exceso de madre y carencia de padre, es decir, la figura de su padre era inexistente para él y de aquí provenía el origen del toc. En el inconsciente del paciente, se descubrió fuertes sentimientos de hostilidad hacia el padre, a quien desde pequeño, el paciente dominaba tal como hacia la propia madre. Así mismo se descubrió que el paciente presentaba deseos sexuales inconscientes y reprimidos hacia la hermana y una identificación pasiva al padre con respecto a la madre. El tratamiento duró dos años, siendo visto el paciente dos y tres veces por semana. Los síntomas desaparecieron totalmente cuando se descubrió que todos sus síntomas eran una máscara para ocultar el deseo inconsciente sexual que padecía hacia la hermana y hacia la madre, junto a hostiles deseos hacia la figura del padre por su forma de ser tan sumisa. Una vez separada su libido sexual de las personas de su familia, el tratamiento psicoanalítico permitió una reorientación de sus impulsos sexuales hacia el exterior familiar. Actualmente el paciente terminó su carrera, trabaja y lleva una vida sexual sana con su novia actual.

domingo, 26 de diciembre de 2010

MADRES QUE SE OPONEN A LA CURACION DE HIJOS CON TOC

A lo largo de todos mis años de experiencia profesional clínica, encontré en un número considerable de pacientes con toc, madres que reforzaban y alimentaban de manera inconsciente la enfermedad de sus propios hijos. En algunos casos, madres viudas o separadas, llegan a fomentar la enfermedad de sus hijos por temor a la soledad futura. En otros casos, tuve ocasión de comprobar cómo algunas madres retiraban a sus hijos del tratamiento psicoanalítico porque comenzaban a mejorar. Me llegaron a decir: " Doctor, a ver si el chico se cura y le quitan la pensión." Por entonces hablábamos en pesetas y el caso era un jóven de 25 años, con toda su vida laboral por delante que por consejo materno, decidió medicarse y terminó enfermando hasta el límite de ser la propia madre quien solicitó una pensión de incapacidad de treinta mil pesetas para su pobre hijo, con el que dormía todas las noches en su propia cama. ¿Perder treinta mil pesetas le pareció mucho a la madre o era el temor a quedarse sola sin su hijo?. Otro caso era el de un chico también jóven de 27 años que cada vez que sentía miedo, echaba al padre de la cama y se acostaba a dormir con la madre que lo abrazaba. Cada vez que sucedía esta escena, al día siguiente tenían que ingresar al chaval preso de una " extraña excitación". No hace falta para ser muy inteligente para darse cuenta que la excitación era sexual y que la locura provenía por el deseo sexual inconsciente del paciente hacia su madre. Cuando le dí indicaciones a los padres de no acceder a los deseos del hijo de intercambiar los roles cada vez que tuviera miedo, la propia madre me dijo que le daba mucha pena ver con miedo a su hijo y que no lo iba a hacer. No volvieron a tratamiento y supongo que el futuro de este jóven no habrá sido muy halagüeño. En todos los pacientes con toc- y esto lo recalco sobre todo, para los incrédulos de la efectividad de la terapia psicoanalítica- se debe buscar la relación entre el origen de la enfermedad y la relación con la sexualidad infantil familiar. En el paciente con toc, hubo un demás, una explicación inadecuada, una participación en algo prohibido que fue lo que originó la enfermedad y es lo que el psicoanálisis trata de reconstruir, un fragmento olvidado de la infancia del paciente que supone la piedra angular de la solución de su problema.