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domingo, 20 de abril de 2014
lunes, 24 de marzo de 2014
Herramientas para ser feliz. Qué es el miedo.
Freud
define dos tipos de miedos, uno el miedo real frente a una situación de peligro
externo, el sujeto experimenta angustia, pánico o terror. El otro miedo es el
miedo neurótico, donde no hay peligro externo y el sujeto vive con la sensación
más o menos permanente de angustia, frente a un sentimiento interno siniestro,
que algo va a suceder. Las causas del miedo neurótico deben ser pensadas desde
la relación del sujeto con sus procesos inconscientes. La conciencia- mero
órgano perceptivo de la realidad externa e interna- tiende a racionalizar los
cambios y a procesarlos desde lo conocido. Frente a la realidad la tendencia
humana es a mantenerse en un estado de confort, para evitar el estado de
displacer que generan las posibilidades de cambio. Sucede a veces que las
opciones de confort terminan produciendo más malestar que bienestar en el
sentido que no hay en la vida, situación permanente de estabilidad posible. La
negación frente a una realidad cambiante puede provocar distorsiones en el
“supuesto equilibrio personal”. Sería lo mismo decir que cuando no se tolera un
cierto grado de incertidumbre o de displacer, la vivencia de vivir provoca el
estado de miedo o de angustia. Frente a la realidad la reacción del sujeto
puede ser vivida como un estado de catástrofe, pérdida de control, alteración
de un equilibrio vivencia y habría que leerlo como resistencias al cambio
frente a una realidad que nos guía hacia cambios, modificaciones. El miedo
siempre es defensivo. El miedo busca la huida, la negación, el refugio en unos
mismo, en la razón. Digamos que la defensa del miedo es frente a cambios
éticos, en el sentido que todo cambio produce cambios en las relaciones de
pareja, familiares o sociales, sabiendo que los cambios a veces no son bien
visto por la ideología o moral familiar, social o personal. Las nociones de
bien y mal, bueno o malo, se ponen en cuestión frente a los cambios. Son esas
veces donde uno se da cuenta que el cambio le hace bien pero la crítica
familiar, de la pareja o de la propia sociedad le hacen pensar, dudar o temer.
El miedo siempre es represivo, hace al sujeto retraerse, dudar, no avanzar.
Siendo así, el miedo tiene la categoría de ser ideológico ya que se sostiene en
la forma de pensar y se vive como se piensa, de ahí que un cambio de pensamiento
produce otras formas de vivir. Esta categoría de miedo neurótico produce
inseguridad en la persona, sabiendo que la seguridad y la inseguridad dependen
de la carencia de instrumentos psíquicos para abordar los cambios. El
psicoanálisis como método de trabajo para autoconocerse añade al sujeto la
posibilidad de incorporar otra ética más allá de la moral cultural o familiar
que ante el cambio, la persona puede experimentar un penoso sentimiento de
culpa. Cierto es que la culpa ejerce una labor represiva sobre la persona y
aplaca su afán de cambios y su deseo de transformarse, pero a la larga, toda
actitud represiva acaba generando subversión y agresividad contra aquello que
le hizo al sujeto reprimir su afán de cambio o crecimiento. Cuando la pareja,
la familia, el trabajo reprime al sujeto su deseo de cambio, termina
produciendo agresividad. Muchos conflictos de pareja, familiares o laborales tienen
sus motivos en la agresividad que provocó la represión al cambio motivada por
un miedo ideológico. ¿Es miedo o aceptada resignación?
lunes, 28 de octubre de 2013
A MI EL PSICOANALISIS ME LO DA TODO
Tenía 19 años cuando conocí
el psicoanálisis. Gracias a un trastorno obsesivo compulsivo que tuve, me hizo
encontrarme con el psicoanálisis. Visité psicólogos, psiquiatras pero algo de
aquello encuentros me hizo entender que lo que me estaba pasando tenía que ver
con las impotencias potencias que frente a mi vida iban a aparecer. Alguna
inteligencia de mí, ya con esa jóven edad, me advertió que estaba unido a
fuertes cadenas ideológicas familiares y sociales. Cada vez que hice intentos
de abrir nuevos caminos sólo escuchaba frases como: “ para qué quieres mas.” O “conformate
con lo que Dios te ha dado”, o “tanta ambición no es buena” o “en la vida hay
gente rica y gente pobre, si a ti te ha tocado ser probre, tienes que
aguantarte”… Podría seguir enumerando muchas mas. Pero aquellas frases yo
sentía que no eran mías. Me quería atar, frenar mi espíritu jóven, mis ansias
de ser algo en la vida…. Pero todo fueron cadenas. Esa inteligencia de la que
hablo me hizo estar atento a cualquier señal que pudiera indicarme que habría
de haber otros caminos. Así llegue hacia una antigua profesora, psicóloga y
psicoanalista, cuyo modo de hablar causó en mí admiración. Yo le pedí que me
escuchara, que mis ambiciones eran más grandes que yo pero no sabía cómo
crecer. Me dijo que si tenía algo de dinero. Le contesté que algo de dinero
tenía porque a mí siempre me gustó trabajar y ya lo hacía con aquella edad. Me
dijo, llama a esta persona. Era una psicoanalista del Grupo Cero. La primera
entrevista que tuve ya que liberó de la angustia. Fue lo más tranquilizador
observar una persona que realmente me escuchara, sin prejucios, sin censuras.
Le dije todo lo que me venía a la mente y al ver que no me decía nada, yo me
animé y seguí y seguí diciendo todo lo que me venía a mi mente. Quedamos para
una segunda entrevista y cerramos dos encuentros a la semana. Yo por entonces
había comenzado primero de Medicina y recién comencé a trabajar como agente de
seguros. En menos de un año, pude hacerme cargo de mi primer año de carrera y
en menos de un año, logré hacerme el mejor agente de seguros de España,
vendiendo pólizas de entierro ( decesos ). Yo llegaba a mi psicoanálisis y todo
era libertad para decir, expresar y no me censuraban. Aquella libertad, me daba
una energía que pude contagiar a muchos de mi amigos por aquella época pues en
menos de un año, más de veinte amigos míos comenzaron su psicoanálisis. Los
años de carrera fueron maravillosos, trabajaba, me psicoanalizaba, entendí las
primeras cuestiones del amor y de sexo y vivía como un jóven libre. Luego llegó
el final de carrera, el trabajo comprometido, y los estudios de psicoanálisis.
La vida era un camino, pero esta vez, yo lo escribía. La ideología familiar,
social represora, ya no hacía mella en mí y cualquier cosa que me proponía, lo
conseguía. Y respondía, lo hago con psicoanálisis y trabajo. Con los años, la
vida fue tomando para mí el rumbo de mis deseos. Me casé con una maravillosa
mujer, comencé a entender a la poesía y a ser mas tolerante para con los otros.
Eso me llevó por otros caminos sociales y comprender algo más del amor. Ahora
sigo en el camino del psicoanálisis, del trabajo y de la poesía. Sigo
inaugurando nuevos campos, implicándome en muchos destinos y puedo decir que mi
vida es la que yo he querido. Por eso que cuando veo tantos destinos desviados,
tanto sufrimiento y vidas que irremediablemente se van a perder, me digo: qué
diferente sería el destino de tantas personas si conocieran el psicoanálisis. Y
en este registro me hallo. Tratanto de ser una herramienta y un instrumento
necesario para todo aquel que aprecie su vida. Sin embargo, a veces, aún teniendo
una luz delante, nuestra ceguera ideológica nos impide verla.
jueves, 10 de octubre de 2013
El sentido de los síntomas ( lª parte )
Mientras que la psiquiatría y la psicología no prestan
atención ni al sentido ni al origen de los síntomas, el psicoanálisis dedica su
atención especialmente a ambos elementos. Tal es así que para el psicoanálisis
todo síntoma posee un sentido y se halla estrechamente enlazado a la vida
psíquica del paciente. Tomaremos el ejemplo de los enfermos de neurosis
obsesiva, que muestran las siguientes manifestaciones: experimentan impulsos
extraños a su personalidad; se ven obligados a realizar actos cuya ejecución no
les proporciona placer ninguno, pero a los cuales no pueden sustraerse y su
pensamiento se halla fijo a ideas ajenas a su interés normal. Tales ideas (
representaciones obsesivas ) pueden carecer por sí mismas de todo sentido o ser
tan sólo indiferentes para el individuo al que se imponen; pero lo más
frecuente es que sean totalmente absurdas. Constituyen así mismo una intensa
actividad intelectual que agota al enfermo, el cual no le queda mas remedio que
estar alrededor de tales ideas a veces muy absurdas, como si se tratase de sus
asuntos personales mas importantes. Los impulsos que el enfermo experimenta
pueden presentar en ocasiones un carácter infantil y desatinado pero la mayor
parte de las veces poseen un contenido temeroso, donde el enfermo, por ejemplo,
se siente incitado a cometer graves crímenes, de los que huye horrorizado,
dfendiéndose contra la tentación por medio de toda clase de prohibiciones,
renunciamientos y limitaciones de su libertad. Es importante remarcar, que tales
crímens y malas acciones, no llegan jamás a ser iniciados pues la huída, la
duda y la prudencia, termian por imponerse. Los actos que el enfermo lleva
realmente a cabo, es decir, los actos obsesivos, son siempre inocentes e
insignificantes, consistiendo la mayoría de las veces de repeticiones de los
actos mas cotidianos de la vida cotidiana. Los actos más necesarios, tales como
acostarse, lavarse, vestirse o salir de paseo, se convierten en problemas
complicadísimos. Las ideas obsesivas, los impulsos y los rituales, aparecen
mezclados en proporciones distintas y casi siempre es mayormente uno factor el
que domina el cuadro sintomático y caracteriza la enfermedad. La psiquiatría
jamás repararía en prestar atención a estos elementos y tampoco supondría un
alivido al enfermo, los consejos que da la psicología tales como distraerse,
viajar, desechar las ideas absurdas y pensar en algo razonable. El mismo
paciente, le gustaría hacer todo eso que le aconsejan pues tiene perfecta
lucidez, pero nada puede hacer por mejorar su estados. Aquellos actos ( manias,
pensamientos, rituales, etc…. ) que la neurosis obsesiva impone al paciente
están sostenidos por una energía para la cual no encontramos comparación
ninguna en la vida normal. El enfermo no puede hacer otra cosa que desplazar,
sustituir su obsesión y reemplazando una idea absurda por otra que quizás lo es
menos, cambiando de precauciones y prohibiciones o variando el ceremonial. Esta
capacidad de desplazamiento de los síntomas, constituye una de las principales
características de la neurosis obsesiva. Junto a la obsesión, podemos ver que
existe así mismo un estado de duda, que se extiende sobre las cosas generalmente
más ciertas y seguras, provocando en la persona una perpetua indecisión,
quitándole la energía y haciéndole cada vez más dificil llevar a cabo tarea
normales. Así tenemos el ejemplo de una jóven cuya duda es que “solo ella se
puede ver la nariz y si no existieran los espejos ella ni nadie podría verse la
naríz”. Los obsesivo por lo general son personas de carácter enérgico, de gran
tenacidad y de nivel intelectual superior a los demás. Suelen tener así mismo
una alta disciplina moral que la llevan hasta la escrupulosidad. ( continuará )
martes, 6 de agosto de 2013
¿Qué es la terapia del psicoanálisis?
Descubierto por Freud, sus comienzo datan de 1895,
tras la curación de una enferma histérica, mediante el llamado método
catártico. Se sumía al paciente en un estado hipnótico y los síntomas que
padecía eran eliminados retrotrayéndole
al estado psíquico en el cual habían surgido cada uno de ellos por primera vez.
Emergían entonces en el hipnotizado recuerdos, ideas, impulsos ausentes hasta
entonces de su conciencia y una vez que la persona comunicaba al médico, entre
intensas manifestaciones afectivas, tales procesos anímicos, quedaban vencidos
los síntomas y evitada su reaparición. Lo que lograban era una transformación
de manera que los síntomas eran descargados del afecto o sentimiento al cual
estaban unidos. Pero este método se complicaba casi siempre porque Freud se dio
cuenta que en la producción de un síntoma ( psíquico o físico ) participaban
muchas mas causas que una sola. Aquí se manejaba todavía la teoría del trauma,
es decir, se suponía que un determinado trauma no elaborado y en su caso reprimido,
era la causa de la producción de síntomas. Más adelante se descartó la teoría
del trauma al ver que muchas personas que habían vivido similares experiencias
no enfermaban y otras sí. Así mismo, se averiguó que lo importante no era tanto
que la persona hubiera vivido o no una situación traumática, sino lo que había
hecho de manera inconsciente con dicha vivencia, es decir, el uso que le daba
con algún fin.
Esto le llevó a Freud, a renunciar al método catártico
( hipnosis ) y a la teoría del trauma. Y el paso que dio, fue tratar a los
pacientes sin someterlos a ninguna influencia personal, haciéndoles adoptar
simplemente una postura cómoda sobre un diván y situándose él a su espalda,
fuera del alcance de la vista.
Una sesión de psicoanálisis transcurre así, como un
diálogo entre dos personas, sin perturbar con nada al paciente que lo haga
distraerse de los pensamientos que le van viniendo a la mente. De manera
voluntaria, el paciente va diciendo todo lo que se le ocurre a la mente (es lo
que se llama asociación libre) de cualquier cosa aunque le resulte absurdo e
incluso no guarde relación con el tema que está tratando. Se le pide al
paciente que no censure nada de lo que le venga a su mente, aún considerándolo
vergonzoso o de penosa confesión. Reuniendo todo el material verbal que
aparece, al paciente se le van abriendo puertas a su memoria y es capaz de
recordar hechos que tenía olvidado hacía tiempo. La falta de memoria o el
olvido de hechos de la infancia, siempre guardan relación con el proceso de represión.
La persona ha reprimido todo aquel recuerdo que le produjo sensaciones
displacientes. En las ocurrencias espontáneas por parte del paciente, el
psicoanalista es capaz de hallar una relación con aquello que ha provocado su
trastorno depresivo, obsesivo, sexual etc… En el relato de los sueños, en las
fantasías que el paciente muestra, en los lapsus, las equivocaciones, los
errores verbales, se puede descifrar todo un material deformado cuya traducción
da con la causa productora de los síntomas del paciente.
La técnica psicoanalítica consiste en relacionar las
ocurrencias que el paciente va desarrollando verbalmente en la terapia, con el
material psíquico reprimido causante de su malestar.
De esta manera se logra hacer consciente lo que es
material inconsciente reprimido.
El psicoanálisis es una técnica precisa, cuyas reglas
están establecidas para la comprensión de los síntomas productores de síntomas
o enfermedades.
El psicoanálisis es útil en los estados anímicos de
tristeza, obsesiones, fobias, manias, problemas de pareja, dificultades
sexuales, etc, ya que el método es el mismo: descifrar el material inconsciente
que se esconde detrás de los síntomas que la persona viene a tratar.
El fin del tratamiento psicoanalítico, sería suprimir
las amnesias, la pérdida de memoria antes hechos vividos o imaginados, de modo,
que su recuerdo, desvelaría los aspectos inconscientes de la base de la
personalidad.
A la terapia del psicoanálisis, puede acceder
cualquier persona. No se requieren condiciones especiales y no es incompatible
con los tratamientos psiquiátricos o psicológicos. Con respecto a la duración
del tratamiento psicoanalítico puede ir desde seis meses a varios años, todo
dependiendo de lo que la persona venga a tratar.
Hoy día existe el llamado “psicoanálisis aplicado”.
Consiste en que la persona va a tratarse de un problema o dificultad
específico, sin entrar en otras áreas de su mente.
Hay personas que van a tratarse de su dificultad para
encontrar pareja, o bien para hallar un mejor empleo, para resolver un problema
de pareja, de familia, de carácter, etc…
A pesar de ser una ciencia joven ( 113 años desde sus
comienzos ) es la técnica mas eficaz para resolver cualquier dificultad o
problema. Supera tanto a la psicología y a la psiquiatría en cuanto a la
efectividad y ya son muchos los psicólogos y psiquiatras que ha decidido usar
como técnica de tratamiento, la terapia psicoanalítica.
lunes, 14 de enero de 2013
domingo, 29 de abril de 2012
CÓMO INFLUYE UNA MADRE CASTRADORA EN UN HIJO CON TOC
Desde mi cargo de Director del Dpto de Clínica de la
Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, vengo investigando casos de toc desde hace
mas de veinte años. He comprobado que los casos mas agudos, que acuden a
consulta y que se hallan bajo el efecto de medicación psiquiátrica, tienen un conflicto familiar muy diferente a
aquellos casos, que no vienen medicados. En los casos graves de toc, donde las
compulsiones obsesivas invalidan en su totalidad a la persona, guardan relación
con la existencia de una madre castradora y un padre anulado. El término
castradora, hace alusión a un tipo de mujer que ha anulado la figura del marido
y del padre, de manera que el hijo queda bajo el mandato exclusivo y tiránico
de la madre. Este tipo de madres, ejercen un poder absoluto sobre el hijo, de
manera que tienen un interés en que esté enfermo para así ella ejercer su papel
de madre auxiliadora. Podemos confirmar que quien enferma al hijo, es la madre,
pues lo ha reducido a un reducto insignificante, a un apéndice de ella, de manera
que el hijo queda pegado o unido “ sexualmente” a la madre. Los síntomas
obsesivos, son para huir o defenderse de la seducción sexual permanente por
parte de la figura materna. Por normal general, este tipo de casos, tienen muy
mala evolución, ya que las complicaciones que aparecen durante el tratamiento,
son producidas por la figura materna, que lejos de sentirse como una amenaza
para la salud mental de su hijo, se consideran como su único apoyo y salvación.
Por norma general, estas mujeres tienen un trastorno en su sexualidad y ese
hijo, elegido inconscientemente por ella, para enfermarlo, va a tapar sus
carencias sexuales, de manera que desplaza hacia el hijo toda una corriente
libidinal sexual que termina por enfermarle.
Este tipo de madres, se oponen a todo tratamiento que pueda curar al
hijo, pues en la curación del mismo, ven también su perdición y de manera
inconsciente, prefieren tenerlo enfermo a que sea una persona normal. En todas
mis experiencias contrastadas con otros especialistas de mi departamento, este
tipo de madres, son las que abortan el tratamiento del hijo. El pronostico es
malo, pues según pasan los años, la neurosis obsesiva acaba por apoderarse de
la totalidad del enfermo. Desgraciadamente, la medicación supone una
interrupción al desarrollo sexual del enfermo, porque este tipo de pacientes,
resuelven su problema, enfrentándose con la madre, tras aliarse con el padre
pero al estar medicados, la voluntad queda mermada y lo que tenía que ser una
evolución normal de su psiquismo, ha quedado interrumpido por la medicación. En
varios casos de neurosis obsesivas de hijos que han permanecido bajo el régimen
autoritario de la madre toda su vida, en la etapa adulta, donde el enfermo
tiene mas de cincuenta años, acaban maltratando a la madre en su etapa senil,
llegando hasta la venganza emocional. Estas madres acaban recogiendo lo que “cuidadosamente”
estuvieron sembrando durante años en su hijo.
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